Campos de Hellín QR

Comarca de los Campos de Hellín

Agramón

Entorno a la plaza de San Joaquín, patrón de Agramón, se conserva un conjunto de casas que dan testimonio de que fue una villa de origen señorial, que se mantuvo independiente entre siglos XVI y XIX, aunque la feligresía perteneciera a la Parroquia de Hellín.

El 8 de septiembre de 1560 se celebró un Auto de Fe en Murcia, 74 personas desfilaron con sus sambenitos hasta el cadalso, las acusaciones más graves eran la herejía y la apostasía, 16 judaizantes protagonizaron la escenificación del día del Juicio Final muriendo en las hogueras. Entre ellos fue relajado el hellinero Lope de Chinchilla, señor de Ontur, Albatana y Agramón. Y sus propiedades se confiscaron a favor de la Inquisición. El día 20 del mismo mes Francisco Mateo de Valcárcel, vecino y regidor de Murcia, compró el heredamiento de Agramón, que uniría a sus propiedades de Tabay constituyendo un mayorazgo en 1571. Además consiguió comprar a la Corona su jurisdicción civil y criminal.

Según la escritura de constitución del Mayorazgo de Agramón y Tabay: “el heredamiento de Agramón, con sus casas, arboledas, viñas, aguas y montes…alinda con el heredamiento que se dice de Minateda, que es de diversos particulares. Y con el heredamiento que dicen de Tabay. Y con la cumbre de la sierra que se dice de Cabeza Llana. Y con la cumbre de la Sierra de las Cabras. Y con la cumbre de la Sierra de Pedro Pastor…El heredamiento que se dice de Tabay, con su fuente y agua y tierras de labor, y montes y sierra y tierras cultivadas y por cultivar…alinda con el dicho heredamiento de Agramón y con la Sierra de las Cabras, y con el río el Mundo, y con la heredad de Al-azaraque y con el arroyo de Agua Amarga.”

La villa fue heredada por Francisco Valcárcel Villaseñor, de él por María Irene Galtero, y de ella por su hija Francisca Saurín Galtero, esposa de Francisco Antonio de Vera, marqués de Espinardo, señor de Ontur, Albatana y Mojón Blanco (Mayorazgo de La Manga, entre Albatana y Hellín). Quienes eran abuelos de María Francisca de Vera, marquesa de Espinardo, casada con Francisco de Paula Fernández de Córdoba, marqués de Aguilar y Conde de Sástago. Estos últimos fueron quienes en 1800 cumplieron la promesa de “establecer a censo perpetuo enfitéutico a favor de los vecinos de la expresada villa de Agramón, para que no sólo aumentasen la población, si que propagando la agricultura prosperasen el bien común en general y particular con respecto a que las tierras de que se compone su demarcación eran muchas y de superior calidad, y haber porción de aguas con que poder regarse y ni haber hallado personas con posibilidad de medios para su cultivo que quisieran recibirlas por tiempo limitado, recelando que los dueños hicieran novedades y perdieran sus intereses, de que resultaba no poderse establecer vecindario según correspondía a la proporción y bondad del termino…bajo el mismo contrato y condiciones que quedaron establecidos los términos de las villas de Ontur, Albatana y Mojón Blanco…el año de mil setecientos cincuenta y uno…”

Entre aquellas condiciones, aparecen datos sobre la importancia que ya tenía la producción de aceite en el Valle de Agramón. Se hizo la “precisa diferencia de que estos nuevos censalistas enfiteutas han de pagar perpetuamente a los Exmos. Marqueses de Aguilar y de Espinardo y sus legítimos sucesores en este vínculo la cuarta parte de oliva que cogieren en los olivares que quedaron plantados y existen desde la fundación del mayorazgo”. Y según la cuarta condición: “no han de poder dichos censalistas fabricar con pretexto alguno en sus heredades almazara, porque únicamente pertenece esta regalía a dichos Exmos Señores” la cual estuvo en la Casa Grande que preside la plaza.